Tiempo de
morir: ópera prima
por Cecilia Fiel |

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Tiempo de morir
México, 1965
Dirección: Arturo Ripstein
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En
los años sesenta, la situación del cine
mexicano se modificó considerablemente. Los
cambios no implicaban sólo modificaciones en la
cantidad de películas producidas sino que
también afectaron a los formatos convencionales,
ya que a partir de 1959: (
) el
western logró quitarle el primer lugar a los
géneros tradicionales como el melodrama, la
comedia y las rancheras (Paranagua, 1997:
40). En medio de esta profunda crisis, surgió un
grupo de cineastas y de críticos denominado
Nuevo Cine que, en el Manifiesto del
Grupo Nuevo Cine, entre otros objetivos,
propugnaban: la producción y la libre
exhibición de un cine independiente.
Es
en este contexto en el que Arturo Ripstein
debutó con su primer largometraje, Tiempo de
morir, film que visto en retrospectiva,
contiene de manera germinal los elementos que el
autor iría desarrollando a lo largo de su
carrera y que hoy nos resultan fácilmente
reconocibles. Como en sus films posteriores -
El castillo de la pureza (1972), El
lugar sin limites (1977) - la temática del
encierro aparecía como un elemento de suma
pregnancia y que, quizás sin saberlo, marcaría
su escritura fílmica. Tal como lo demuestra el
personaje de Juan Sáyago en Tiempo de morir,
no hay encierro más perfecto que el que se vive
estando en libertad y oprimido por los rencores
de un pasado que se hacen presente. En el film,
la venganza de los hijos del difunto Trueba,
hombre con quien Sáyago se batió a duelo y que
le costó más de quince años de prisión, se
instala en el presente y desata el conflicto.
Ellos quieren defender el honor y la hombría de
su padre, temáticas tan características del
cine mexicano.
En
este motivo del encierro en libertad,
la dinámica de los movimientos de cámara
construye, a lo largo del film, mediante
recurrentes planos subjetivos y largos planos
secuencias, la sensación de agobio del
personaje. Sentimos que el tiempo se ha detenido
en aquellos hechos y que, a través de la cámara
y de los objetos de la puesta en escena, se hacen
presentes. Desde su salida de prisión, el
protagonista no sólo se encuentra con un pasado
que reclama venganza y que parece querer
repetirse paso a paso, sino también con aquellos
afectos y objetos que marcaban su vida personal:
su antigua novia, el tejido, el reloj, los
anteojos de Juan Sáyago, la familia ideal. En
Juan Sáyago parece condensarse el pasado, el
presente y hasta podría decirse un tiempo casi
sobrenatural. Y si bien a Juan
Sáyago no le entran las balas, sabemos,
por el título del film y las referencias del
género, que camina hacia la muerte.
Bibliografía
Paranagua,
P.: Arturo Ripstein, Madrid, Cátedra,
1997.
Rossbach,
A., Canel, L.: 1961-1967.Los años
sesenta: el Grupo Nuevo Cine y los dos concursos
experimentales, A.A.V.V.: Hojas de cine.
Testimonios y documentos del Nuevo Cine
Latinoamericano, Universidad Autónoma
Metropolitana, Colección Cultura Universitaria,
1988.
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