Mar del
Plata 1996: Diez minutos con Arturo
Ripstein. Apuntes sobre sus comienzos y
su trayectoria
por Cecilia Fiel |
 Arturo
Ripstein
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Principio
y fin (1993)
|
Esta entrevista fue realizada durante el 12°
Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
en el que Arturo Ripstein participaba como
miembro del Jurado Oficial. Por aquellos días su
último film, Profundo Carmesí, era
proyectado en la sección Detrás de la
cámara. Apenas un mes antes de este
festival, el Teatro General San Martín había
realizado el Encuentro con Arturo
Ripstein que comprendía una selección de
films que incluía Tiempo de morir (1965),
su ópera prima, El castillo de la pureza
(1972), El lugar sin limites (1977), El
imperio de la fortuna (1986), Mentiras
piadosas (1988), Principio y Fin
(1993) y La reina de la noche (1994).
Quería
comentarle algunos aspectos del ciclo que se
estuvo realizando en el teatro San Martín. En el
programa que nos daban una frase suya decía que
cuando en los festivales se proyectaban
películas latinoamericanas las salas quedaban
vacías y la gente utilizaba ese día para ir a
otro lado. Yo quería decirle que el ciclo del
San Martín fue un éxito, había mucha gente en
todas las sesiones. Ayer vi Edipo Alcalde (1)
e Ilona llega con la lluvia (2),
películas colombianas, y también me pareció
que había muchísima gente para lo que es el
núcleo de público que sigue al cine
latinoamericano. Lo que yo le preguntaría es si
cree que hay un cambio en el público, si este se
inclina ahora a ver lo que lo identifique y no el
universo de las películas comerciales que llegan
especialmente de Hollywood.
Yo
hice esa declaración hace muchos años, en donde
esto era verdad. Difícilmente se escogía una
película latinoamericana. Hubo ciclos en donde
el cine latinoamericano, como usted lo sabe, tuvo
una gran preponderancia, un gran auge, cuando el
cinema novo brasileño, cuando
algunas películas argentinas fueron enormemente
destacadas, cuando el nuevo cine cubano atraparon
al público. La gente sí respondía a esto. De
pronto esto pasa, deja de existir, entonces
acceden a los festivales internacionales unas
cuantas películas latinoamericanas que eran
inmediatamente descalificadas por el público.
Decían: Ah, la película latinoamericana,
que flojera, entonces todo el mundo se iba
de shopping porque era el único tiempo libre que
tenían. Por lo tanto, la película
latinoamericana era muy deslucida. Yo creo que en
los últimos años la actitud ha cambiado, sin
duda, gracias a unas cuantas películas que
llaman mucho la atención en el público y
empiezan a prender un cierto interés que crece a
través del tiempo. Ahora hay ciertas películas
latinoamericanas que, indiscutiblemente, tienen
mucho mas seguimiento y mucho mas público que al
que yo estaba acostumbrado anteriormente, por
supuesto, estoy hablando del público europeo.
Cuando hacen mi retrospectiva en Buenos Aires y
en Uruguay, cuando se pasan estas películas en
el marco del festival donde el público ha sido
generoso y atento, encuentran que hay ciclos de
identidad que son ineludibles. De pronto, hay una
serie de cosas que nos separan, sin la menor
duda. El concepto de América Latina puede
ponerse en duda como una idea general, la lengua
nos separa muchas veces, su lenguaje coloquial,
de pronto, no lo entendemos nosotros y viceversa,
pero se entiende mas quizás que lo que deja de
entenderse. Con los ojos siempre puestos en
Europa, los países de América Latina estamos
mas cerca de España, de Francia, de Italia, de
Alemania que de nuestras propias identidades.
Pero, sin duda, hay una cuerda que se toca con
estas cosas. Cuando las películas tienen una
cierta verdad, cuando están atinadas, por
supuesto que la respuesta existe. Entonces eso es
lo que pasa últimamente pero, ciertamente, no
con todas, sino con unas cuantas películas.
¿Cómo
es la recepción de las películas argentinas u
otras producciones latinoamericanas en su país,
son bien recibidas por el público mexicano?
Cuesta
más trabajo, México está mas cerca de Estados
Unidos que ustedes, entonces, la invasión es
mayor. Hay un público especializado que, por
supuesto, acude a ver estas obras. Pero el
público, esa masa amorfa, más o menos boba, que
concurre por la publicidad, que cree que si un
señor que es dueño de unas papas fritas le dice
que son las mejores, las compra. Este publico
accede...
Además,
es muy difícil acceder al material filmográfico
de latinoamérica.
Si,
también hay muy poco material escrito sobre
nosotros. Diría, este viejo desprecio por
nuestro trabajo, de que vaya, no importa,
son cineastas y es gente que no tiene ninguna
valía y, por lo tanto, hay poco escrito
sobre nosotros. Esto comienza lentamente a
remediarse.
Tengo
entendido que en México se protege más que en
otros países latinoamericanos todo lo relativo a
la cultura cinematográfica.
No
necesariamente. Lo que pasa es que en los
últimos años el Estado ha intervenido para
subvencionar parcialmente lo que es el cine, y
eso ha sido muy importante para mantenerlo vivo;
de forma contraria el cine mexicano se hubiera
terminado por completo hace muchos años.
Entonces, lo que lo sostiene de alguna manera son
estas cosas. Y bueno, el Estado subvenciona en
este momento, fragmentariamente, la producción
pero es un subsidio lo suficientemente importante
como para conseguir producción por otros lados.
Normalmente los acuerdos de México se hacen con
Europa, con España, con Francia o con países
ricos como Canadá y ahora la firma del convenio
de México con la Argentina tiene la importancia
de que, a lo mejor, ya podemos hacer un
intercambio un poco más concreto.
Hay
muchas expectativas para la película de esta
noche (Profundo Carmesí), todos me dijeron que
vaya temprano porque va a ver poco lugar.
Ojalá,
fue un público muy generoso la otra noche y
espero que vayan.
Volviendo
a los films que se estuvieron dando en el Teatro
San Martín, uno de los que se proyectó fue El
Castillo de la Pureza. Como sé que usted
trabajó con Buñuel...
Ah!,
sí. El castillo de la pureza es en
colores, aquí la han visto en blanco y negro
pero la película está filmada en color. Yo me
lleve una sorpresa extrema porque de pronto voy y
veo la película y es una copia en blanco y negro
y es a colores y, además, colores muy lindos.
El
protagonista de Francisco (El castillo de la
pureza) me recordó al protagonista de El, de
Buñuel. ¿Reconoce una influencia?.
No
necesariamente. Me gusta mucho Buñuel y yo lo
quise mucho y estuve muy cerca de Luis muchas
veces, por supuesto hay una serie de similitudes,
lo que pasa es que, como caso clínico, los dos
padecen exactamente los mismos síntomas. Yo leí
también la novela de Mercedes Pinto en la que se
basó Buñuel y estudié un poco lo que eran
estas manías, entonces se parecen mucho. Es un
elogio decir que Francisco se acerca a El,
que es uno de mis personajes de deleite, es uno
de esos personajes que hacen de su vida su obra
maestra, que son verdaderos poetas de lo maldito,
de lo prohibido, de lo convulso.
¿Por
qué inició su carrera con un western?.
Empezar
con un western
Bueno, es una historia larga
y complicada. Cuando yo empecé a hacer cine, mi
papá que es productor, accedió a que yo
dirigiera, después de mucho tiempo y muchas
presiones y mucha fuerza ejercida de mi parte y
me dijo bueno, haz la película pero yo te
doy algunos de los escritores que trabajarán con
el guión. Y este joven colombiano, Gabriel
García Márquez, desconocido por entonces,
escribió con Carlos Fuente el guión. Y la
única condición es que fuera ese género, por
eso es que realizamos un western, porque eran las
únicas películas que se vendían, en ese
momento, de México a Alemania. Cuando terminamos
la película, disfrazada de western, terminó por
no ser ni una cosa ni otra cosa y resulta que no
se vendió en Alemania. Muchos años después se
vendió a ese país pero no porque era un
western, sino porque era una película mía.
El
estilo de las siguientes películas parece
alejarse, en ciertos elementos, de Tiempo de
morir.
Si,
pero las que están ahora ya se acercan mucho. En
un carácter embrionario aparecen todas las cosas
que yo he hecho porque era mi primera película.
Claro, uno debiera hacer desaparecer las primeras
cosas porque son el embrión de lo que uno va a
terminar siendo. Las retrospectivas en las
cinematecas deberían ser menos rigurosas porque
los directores de cinematecas siempre quieren que
sean cronológicas pero deberían ser al revés,
debería ser esta es la última película y
es la suma y compendio de todo lo que yo he hecho
y he tomado estos pasos para llegar a este
punto. Pero ya en embrión están muchas de
las cosas que utilice después.
A
partir de que su esposa, Paz Alicia Garciadiego,
se incorpora como guionista, con una mirada y una
sensibilidad femenina, ¿podría decirse que hay
un cambio en el estilo de las películas?.
Bueno,
en muchas cosas sí, por supuesto, hay un
tratamiento de los personajes que se acercan más
a una sensibilidad femenina pero, en principio,
en un sentido más amplio, no realmente. Son, mas
o menos, mis mismas preocupaciones que, bueno,
coinciden mucho con las de ella. Los personajes
humillados y ofendidos, el cine como revancha, la
destrucción de la realidad en cierto orden,
están muy vivos en las ideas de Paz.
Para
terminar ¿cuál es su opinión sobre este
festival local?
Lo
importante es que el festival exista, lo
importante es la selección que se hizo para el
festival. Lo importante es que los festivales son
una plataforma de lanzamiento para nosotros,
tradicionalmente ha sido Europa, y ahora vamos a
pensar también que este festival es muy
importante. En México, desgraciadamente, no hay
un festival como este, hay uno pequeño en
Guadalajara en donde se exhibe el material
nacional y algunas retrospectivas de algunos
cineastas y algunas funciones especiales de
algún país pero es un festival muy pequeño. El
festival de Mar del Plata es el único festival
A de América Latina y hacia falta
que regresara, hay que cuidarlo mucho.
Notas
1. Proyectada en la sección
Pantalla Iberoamericana. Director:
Jorge Ali Triana, coproducida por México,
Colombia y España, 1996.
2.
Proyectada en la sección Detrás de la
cámara. Director: Sergio Cabrera, origen:
Colombia, 1995- 1996.
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