Brasil hace más películas,
pero ¿quién las ve
RIO DE JANEIRO (AP) - La película brasileña
"Ciudad de Dios" recibió una inusitada
atención para un film no estadounidense al
conseguir cuatro postulaciones, incluyendo a la
mejor cinta, en los premios Oscar de este año.
Ahora los brasileños esperan aun más y mejores
cosas de "Diarios de Motocicleta", una
historia sobre el primer viaje por la región de
Che Guevara, que comenzó a exhibirse en Estados
Unidos hace pocos días.
Las dos películas reflejan un renacimiento de la
industria fílmica de Brasil.
Se espera que el país produzca este año más de
50 largometrajes, la mayor cantidad desde los
años 70 y casi el doble de los producidos en el
2003.
Pero más y mejores películas hacen preguntarse:
¿quién las ve?
"El problema es que casi no hay donde
exhibir películas brasileñas", se quejó
la estrella de cine José Wilker, protagonista de
clásicos locales de los años 70 como
"Doña Flor y sus dos maridos" y
"Bye bye Brasil".
Ahora como presidente de Río Filme, Wilker
intenta reabrir teatros de exhibición de
largometrajes en barriadas pobres de Río de
Janeiro, con la esperanza de crear una audiencia
más amplia para las películas brasileñas.
No será tarea fácil.
Años de inestabilidad económica,
hiperinflación y el fin de los subsidios
gubernamentales debilitaron a la industria
fílmica brasileña. A comienzos de los 90, la
producción casi desapareció.
Las cintas también sufrieron por la calidad de
la producción y los pobres guiones.
"Por mucho tiempo hubo un estigma sobre las
películas brasileñas. El público en general
pensaba que eran malas y ni siquiera iba a
verlas. Eso es lo que está comenzando a
cambiar", dijo el director José Henrique
Fonseca.
Fonseca lo ha sentido en carne propia.
Su película del 2003 "El Hombre del
Año", sobre un pistolero a sueldo que se
convierte en el héroe de un barrio, fue bien
recibida en festivalesinternacionales, pero sólo
consiguió 120.000 espectadores en Brasil.
Sólo hay unas 1.700 salas de cine en todo
Brasil, un país con más de 180 millones de
habitantes. En el estado de Nueva York, en
comparación, con cerca de un décimo de esa
población brasileña, existen 1.900 salas de
cine.
Hoy, incluso los más entusiastas del cine
brasileño no consiguen ver una película local
en la gran pantalla. Sólo 7% de las ciudades de
Brasil cuentan con sales de cine.
Sin embargo, las producciones locales están
atrayendo a mayor público.
El año pasado, la audiencia para esas cintas
representó el 22% del total del público que
asistió al cine, por encima del 8% del año
anterior.
Tres películas brasileñas figuraron entre las
10 más taquilleras del 2003. Unas de las razones
para ese giro fue la exigencia gubernamental de
que las salas exhibieran producciones locales al
menos 63 días en el año. En el 2002, tal cuota
era sólo de 35 días.
Otra razón: la escasa buena cosecha que obtienen
las películas brasileñas.
El veterano productor Luiz Carlos Barreto
recuerda el éxito de 1978 de "Doña Flor y
sus dos maridos", que consiguió 11 millones
de espectadores, un récord en Brasil, y aseguró
que la cinta no lo haría tan bien ahora.
"En esos tiempos teníamos 3.500 salas de
cine y el precio del boleto era de unos 80
centavos" o tres reales, dijo Barreto. Ahora
son de ocho a nueve reales (unos 2,5 dólares).
"Muchos brasileños simplemente no pueden
pagar el ir al cine", aseguró.
Barreto, sin embargo, espera que hasta unas 70
películas sean lanzadas el año próximo.
La razón principal es la reducción impositiva
para las compañías que inviertan en cintas
brasileñas.
"Una de las críticas a los incentivos
fiscales es que se producen películas sin un
compromiso con el mercado", explicó Pedro
Butcher, editor de Filme B., la biblia de la
industria fílmica de Brasil. "Se hacen
costosas producciones sin siquiera conocer su
público", dijo.
El gusto es una de las razones.
"Al público brasileño le gusta las
películas de masas, no del estilo
artístico", dijo Steve Solot,
vicepresidente para Latinoamérica de la
Asociación de Películas de Estados Unidos.
"Ciudad de Dios no fue un éxito en un
primer momento porque muchos no querían ver una
película sobre los barrios pobres que tiene a la
vuelta de la esquina. Pero cuando obtuvo la
nominación al Oscar, todo cambió",
aseguró.
Texto publicado en Yahoo Noticias
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