Un lugar llamado Nothing Hill (Roger Michell,
1999)
por Jeff Bailey

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No sé quién es el
director de esta película, pero es una
película hermosa. Hay un modelo clásico
de narración, hay una inversión del
tradicional par doncella / príncipe ,
hay Julia Roberts y también Hugh Grant.
Y además un zoológico de personajes con
un corazón bien grande que conforman la
familia de Hugh. Después de verla, por
primera vez en canal 13 y un tanto
conmocionado, quiero decir dos cosas. |
1. Julia Roberts (estrella
de cine, en ascenso) es la maravilla que ingresa
a la vida cotidiana de Hugh Grant (vendedor de
libros de viaje, divorciado) y su círculo
íntimo. Pero esta aparición, más allá de la
sorpresa inicial, no causaun cambio profundo en
el pequeño sistema de Hugh y los suyos. Lo
único que importa es que Hugh está nuevamente
enamorado y toda la historia de su amor está
tratada con una sencillez que gambetea durante
más de una hora y media el golpe de efecto. Esta
elección es definitivamente lo que la convierte
en una película distinta dentro del género y la
acerca a las viejas comedias de directores como
Capra.
2. Ese marco de sencillez narrativa, de
transparencia, se construye utilizando recursos
cinematográficos que de innovadores no tienen
nada, pero que son muy bien explotados. Así
ocurre en la secuencia posterior a la que Hugh es
abandonado (por segunda vez). Un plano secuencia
con un travelling hacia la derecha persigue a
Hugh el día después de la derrota camino hacia
su trabajo por las calles de Nothing Hill. En un
minuto sin cortes se comprime la historia de
todos sus periplos hacía la librería. El
paisaje se transforma levemente: cambian las
estaciones, primero el sol, después la lluvia,
la nieve y nuevamente el sol. Pero Hugh es
siempre el mismo, vestido exactamente igual, con
el saco puesto o sobre el brazo según el clima
lo requiera. Nada distingue a los días entre sí
en un año sin amor, un año en el que no hay
nada para contar, sólo la rutina de ese
despertar y ese caminar solitario. Un minuto,
como un año, un año triste.
Conclusión: en Jolibud deberían hacer más
películas como Nothing Hill y menos grandes
casamientos griegos.
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